domingo, 4 de marzo de 2018

Ilustrando la fascinación por el viaje

Muy a menudo los artistas nos planteamos los más complicados desafíos para forzarnos a desarrollar la habilidad de sintetizar.

Soñando Melaka (2013)

Tras regresar de mi período invernal en Malasia el mes de mayo de 2013, me había encontrado con un agente de la guardia urbana que me prohibía dibujar mi estilo en mi puesto de trabajo a instancias de un grupo mafioso de la competencia. Por esa causa mis ingresos durante esos dos años siguientes se habían reducido hasta la mera supervivencia, a la espera que los arreglos en la normativa defectuosa que avalaba a mis denunciantes entrasen en vigor a principios del 2015. 

Siem Reap "Colores" (2017)
Durante esos dos inviernos, sin ahorros para viajar, me había dedicado a buscar en mi estudio una técnica que me permitiera prescindir de la tortura kafkiana que me infligía el ayuntamiento del distrito con su burda burocracia. Para mis experimentos utilicé una foto tomada en Melaka durante mi viaje anterior y tras terminar un pequeño cuadro al óleo consideré que el estilo resultante podría responder a mis expectativas en cuanto tuviera oportunidad de volver a viajar. 
Cuando finalmente pude poner a prueba esa técnica en Camboya a finales del 2016 me di cuenta que había algo que no me convencía. Todavía tardaba demasiado en terminar una obra, y su elaboración me mantenía amargamente apartado de la vida que trataba de plasmar hasta que la conseguía finalizar. De modo que hasta que no tuviera claro cómo resolver esos problemas aparqué ese proyecto basado en la pintura figurativa y me concentré en desarrollo de la caricatura para lograr ese mismo objetivo de escapar de Barcelona. 
Mi sorpresa llegó cuando decidí probar de dibujar un paisaje utilizando la misma técnica que estaba desarrollando para mis caricaturas camboyanas. 


Siem Reap "Pub street" (2018)
El resultado me recordaba mucho mi pasado como dibujante de cómics; me di cuenta que me sentía mucho más cómodo con esa forma de trabajar que con la ambición técnica que acompaña siempre a una obra pictórica, de modo que me propuse explorar más en profundidad ese nuevo estilo. Para ello, tal vez había llegado el momento de justificar mis trabajos en clave de ilustraciones para libros de viajes; un viejo desafío que se reabría y por el que tenía que ponerme manos a la obra cuanto antes, no fuera el caso que la ventana de oportunidad se volviese a cerrar ante mí inesperadamente.


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